jueves, 11 de octubre de 2007

Breve ensayo sobre la felicidad.

La felicidad no existe como forma de ser, existe como estado mental. Su funcionamiento es bastante básico en realidad y depende en gran manera de la situación y las pretensiones a corto y largo plazo del individuo que la busque. Nos encontramos con una sensación que se muestra bastante caprichosa. Todos alguna vez hemos fantaseado con una vida feliz, en una gran casa, con un gran campo, con un manzano, hijos y abundancia; pero no reside ahí el momento en cuestión. Podríamos decir que la felicidad es siempre de la misma carga que uno, y es así como siempre la felicidad es positiva (Más por más, más. Menos por menos, más)
pero sin perder de vista lo que pasa cuando dos cargas iguales se acercan: Se repelen rápidamente.
A más nos acerquemos a nuestro ideal de felicidad, más lejos se disparará de nosotros. Cuando tengamos la gran casa, el gran campo, el gran manzano, los hijos y la abundancia, seremos felices algunas horas, pero luego se nos pasará. Ahora vamos a querer tener un barco para cruzar el atlántico y una casa del otro lado. Y así sucesivamente.
Y porqué digo que no existe como forma de vida, el “ser feliz”, porque el humano es un ser que se adapta al medio, que se acostumbra a él. Y los momentos de felicidad siempre pasan por el contraste, por ej.
Si nuestra madre nos trae el desayuno a la cama, será un momento de felicidad.
Si esto se repite durante un periodo de tiempo, nos acostumbraremos y nos será habitual. Hasta probablemente nos levantaremos de mal humor cuando no nos lo traiga, olvidando que antes vivíamos normalmente sin este mimo maternal.
Dependera del “color” que sea nuestra vida entonces que tengamos o no felicidad.
Un hombre “gris”, que se conforma en un 100% con lo que tiene vivirá su vida con esa pequeña felicidad, constante e inmovible. Pero no tendrá colores opuestos, como el gris.
Un hombre “de algún color”, será feliz en esos momentos que encuentre el color opuesto, pero eso lo hará de otro color y existirá otro color, siempre, para contrarrestarlo.
La felicidad es ese otro color.

1 comentario:

raimundo reyes errazuriz dijo...

Aqui va un motivo del porque quizás no somos felices, algo que nos priva de eso.


Ensayo.

Cuando uno escucha la palabra mundo tiende a pensar que es un concepto muy amplio y que por ende da para mucho que hablar. Y en gran parte es cierto, pero ¿Realmente nos hemos puesto a pensar en lo poco que viene quedando de nuestro mundo? ¿Nos damos cuenta acaso, como el hombre día a día se dedica a exterminar su propio ambiente? ¿Somos conscientes de que cada vez más el humano pertenece a una misma cultura y las tradiciones son cada vez más desestimadas? Estos elementos recientemente mencionados si los llevamos al pasado parecerían totalmente absurdos, pero déjenme decirles que hoy en día no estamos lejos de eso ya nada nos queda ajeno, todo nos incumbe y nos es familiar querámoslo o no.
Día tras día, minuto a minuto, ya no somos capaces de pensar ni de desarrollar nada por nosotros mismos, día tras día y minuto a minuto el fenómeno llamado globalización ataca con más fuerza.
Este fenómeno se introdujo en el mundo por responsabilidad nuestra, por ambiciones del ser humano de querer imponer distintos estilos, ya sea culturales, económicos, religiosos, etc. en distintos lugares del planeta que habitamos siendo el principal motor de esto los Estados Unidos.
Hoy en día todo nos incumbe, todo nos pertenece, todo lo sabemos. Las redes sociales se han encargado de ello y se han encargado de a poco de que ya no podamos actuar bajo nuestros propios medios y que cada día dependamos mas del mundo que nos rodea.
Antiguamente las guerras se desarrollaban entre dos países. La situación ha cambiado, ya no existen esas guerras, comienza una y los intereses políticos y económicos no se hacen esperar ningún solo segundo y esa guerra entre dos simples naciones acaban siendo conflictos mediáticos y de carácter mundial.
Quisiera establecer comparaciones entre lo que creamos y lo que somos, por ejemplo: hoy en día creamos autopistas más amplias, sin embargo tenemos puntos de vista más estrechos. Toleramos cada vez menos la gente con pensamientos diferentes, cada vez estamos más enfocados en obtener dinero que en lograr nuestra felicidad junto a una familia. Me gustaría preguntar ¿Por qué si con el pasar del tiempo existen más expertos, surgen así una mayor cantidad de problemas? Me parece que esa interrogante habla por sí sola y nos hace darnos cuentas que el ser humano lejos de estar viviendo y aprovechando su vida la está empeorando y llenándola de basura que lo único que hace es corromper nuestra propia existencia y hacerla cada día más detestable.
¿Cuánto más habrá que esperar para darnos cuenta que nuestra sociedad va en picada hacia abajo? ¿Cuántos divorcios más deberán haber para que nos demos cuenta que la obra de Dios no está siendo cumplida como él quisiera que fuese?
Para ir cerrando quisiera aclarar que este mundo que habitamos es nuestro y como tal debemos luchar para que tome un mejor camino, no debemos escuchar sentimientos de impotencia y lástima frente al actuar de la gente de hoy día sino que por el contrario tomar las riendas para tener un mejor mañana, para que cada día el hombre comience de a poco a ser mejor persona y a ser lo que Dios quiere que sea.
Luchemos por lo que queremos, no nos dejemos llevar por la corriente homogénea de este mundo sino que salgamos de ella si no es lo que nos gusta. Es eso lo que le falta a nuestra sociedad, gente que se atreva, grandes líderes como lo fueron en su momento Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King y muchos otros personajes, que sin duda son grandes ejemplos que el hombre no ha querido imitar.
Gente que levante la voz y que finalmente se dé cuenta que la unión hace la fuerza, y así como se une mucha gente para causar mal a nuestro mundo unámonos también para hacer el bien y hacer de nuestra tierra y lugar en que habitamos un mejor lugar para un mañana que es cada vez más cercano.